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| El estrecho de OrmuzAmir Biazar / AP |
Seis meses después del inicio de la operación conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, la guerra está lejos de parecerse al conflicto breve que Washington esperaba. Teherán ha sufrido pérdidas enormes, pero conserva capacidad para golpear intereses estadounidenses y mantiene en sus manos una de las principales palancas de presión sobre la economía mundial: el estrecho de Ormuz.
Mientras la Casa Blanca cambia las bombas por una nueva ofensiva económica, las partes siguen sin acercarse a un acuerdo y el conflicto permanece atrapado en una peligrosa zona gris entre la guerra abierta y una paz que no llega.
Al comienzo de la guerra, el presidente estadounidense aseguró que las hostilidades podrían prolongarse entre cuatro y cinco semanas. Sin embargo, seis meses después, pocas señales apuntan a que el enfrentamiento esté cerca de terminar.

