Un trabajador sanitario con equipo de protección lleva a cabo los procedimientos de entierro seguro junto al ataúd de una presunta víctima del Ébola, a las afueras de una vivienda familiar en Mongbwalu, provincia de Ituri, República Democrática del Congo, el 24 de mayo de 2026.
Michel Lunanga/Getty ImagesNunca antes un brote de ébola había registrado tantos casos tan poco tiempo después de su declaración.
Al igual que todos los habitantes de las zonas afectadas, los equipos de MSF son testigos de una respuesta que aún no ha logrado seguir el ritmo de la rápida propagación de la epidemia.
A diferencia de la mayoría de los brotes anteriores de ébola, éste está causado por el virus Bundibugyo, para el que no existen vacunas aprobadas ni tratamientos específicos, y que resulta especialmente difícil de diagnosticar debido a la limitada capacidad de realización de pruebas.


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